A finales del año 1983, la sede del Parlament de les Illes Balears se instaló en el edificio que hoy ocupa, con acceso a la calle Palau Reial y con fachada principal abierta a la calle de Conquistador. Esto tuvo lugar después de que el Parlamento adquiriese la propiedad correspondiente de manos de la sociedad denominada "Círculo Mallorquín", una entidad burguesa de carácter recreativo surgida a mediados del siglo XIX, promotora de la construcción del edificio.
Las readaptaciones necesarias para adecuar el espacio preexistente a una nueva función no alteraron la estructura de la obra más allá de la reconversión de sus usos primitivos. En esta línea, y en cuanto a la parte histórica del edificio, cabe mencionar la ampliación de la biblioteca en un tramo, la compartimentación de la actual Sala de Comisiones denominada Sala Verde, antes Sala de Juegos, y la utilización del antiguo Salón de Fiestas como Sala de Plenos. Sin embargo, esta transformación de las infraestructuras no ha destruido el recuerdo y la atmósfera de los orígenes, un aire de principios de siglo cuya proyección ha sido posible gracias al hecho de que la intervención en el edificio ha sido concebida de forma global.
La sede del Parlament destaca no sólo por su instalación en un edificio preexistente, sino por el respeto con que ésta se ha llevado a cabo y por el cuidado que se observa en su conservación. La declaración del edificio del Parlament de les Illes Balears como Bien de Interés Cultural en 1990, que refundió y actualizó la serie de declaraciones de 1980, como monumento histórico-artístico de elementos singulares (vestíbulo y escalera, biblioteca, salón de fiestas y salón rojo), fue el reconocimiento legal de una actuación ya desarrollada.
La sede del Parlament es sin duda, de entre las de las instituciones de las Islas Baleares, la que cuenta con más aportaciones bibliográficas, y la que más ha difundido el conocimiento desde diversos campos, especialmente el de su historia y sus características artísticas.
La isleta en la que se erige la sede del Parlament es la que se encuentra, por un lado, entre las actuales calles de Palau Reial, Victòria y Conquistador y, por otro, la Costa de la Seu y la plaza del Jardinet de la Reina. Se trata de un espacio de nueva creación surgido a partir de 1837 como consecuencia de los derribos simultáneos de los Conventos de Santo Domingo y de San Francisco de Paula, de la orden de los Mínimos, posibilitado todo ello por los decretos de Mendizábal. A partir de 1903 se arrasó, sin más planteamientos y casi en su totalidad, el recinto amurallado, del cual ya se había eliminado en 1870 una parte de su frente marítimo.
El área que habían ocupado los recintos conventuales mencionados fue redefinida, hecho que comportó, por una parte, la aparición de una nueva área urbana y, por otra, la reorganización de los espacios colindantes. En cuanto a la primera, se incluyeron la calle Conquistador, que quedó transitable en 1845, y la glorieta o Jardinet de la Reina, de estructura triangular, surgida a costa de San Francisco de Paula y siendo concluida su fisonomía original en 1860. En el apartado de las remodelaciones destaca la calle de Palau Reial, estructurado en un lateral como vía porticada, que emulaba de lejos el modelo napoleónico de la "rue de Rivoli" de Percier y Fontaine.
Los solares resultantes en el área desamortizada fueron adquiridos por capital privado y destinados a uso propio. Precisamente serían éstos el asentamiento del "Círculo Mallorquín", después de su concretación como tal en 1851 y después de una serie de fusiones con otras entidades similares, entre ellas el "Casino Balear", propietario de dichos solares municipales desde 1848.
En su morfología actual, el edificio que fue sede del "Círculo Mallorquín" es el resultado de una serie de intervenciones que se sucedieron entre 1848 y 1918 relacionadas con el ascenso progresivo de la burguesía y su deseo de dignificar y ampliar una sociedad recreativa por excelencia.
El recinto original, asentado sobre los tres solares sobre los que había estado el convento de los dominicos, era de dimensiones más reducidas que el actual. Su autor, el arquitecto Antonio Sureda y Villalonga, había realizado el proyecto en 1848 por encargo del que entonces era el "Casino Balear", desaparecido como tal cuando se fusionó con el "Círculo Mallorquín".
Hacia mediados de la década de los setenta surge el deseo de modernizar el edificio, después de la decadencia que para la entidad había supuesto el período de revolución democrática de 1868. De forma prácticamente simultánea se plantean dos opciones, la de emprender una actuación parcial o la de abordar la reforma general del edificio.
La remodelación del Salón de Fiestas dirigida por Anckermann se efectuó en el espacio que estructuralmente se había definido como tal en el origen del edificio. El orden arquitectónico adoptado fue el jónico, con bustos femeninos de coronamiento y cariátides en parejas de dos, en las dos paredes más cortas del Salón. Sobre el cornisamento, en la curva de la falsa bóveda, las ventanas angulares alternaban con tribunas en forma de lunetas: una estaba destinada a situar la orquesta y el coro y las otras tres constituían espacios ficticios con decoración pintada. El techo, delimitado por una escocia, se estructuraba en tres elipses de diferente medida y disposición, siendo la central más grande y hallándose longitudinalmente orientada.
En cuanto al apartado de escultura, su presencia fue requerida para fingir la arquitectura y se realizó en madera, yeso y cartón. Para completar el trabajo ornamental, escultórico y pictórico, la intervención del pintor decorador Pere Llorens fue especialmente importante y activa.
La obra resultante constituyó un ambiente ficticio, mágico y exótico al mismo tiempo, adecuado a la función del salón, utilizándose los recursos artísticos pertinentes para su creación. Tratándose de un elemento verdaderamente relevante desde el punto de vista del gusto artístico y de la recepción social, es sintomático el hecho de que popularmente originasen la acepción de "Salón de las Cariátides".
Actualmente, el Salón de Fiestas es la Sala de Plenos. Restaurada en 1994, su conservación es, en líneas generales, indicativa de la creación original.
La propuesta de Madorell para la reforma del "Círculo" fue la más avanzada estilísticamente dentro del conjunto de los proyectos conocidos ya que reciclaba los diversos lenguajes en una síntesis típica del eclecticismo de final de siglo. Dentro de la arquitectura de Palma, resultaba una obra nueva al alejarse de los eclecticismos demasiado habituales a partir de la explotación simple de repertorios clásicos, así como de las recuperaciones neogóticas tan de moda entonces, no sólo para la arquitectura religiosa, sino también para los programas públicos.
En síntesis, el proyecto de Madorell afectó a los aspectos que se relacionan: la fachada principal, con una planta más, se construyó de nuevo después de desmontar la original. El frente con acceso por la calle Palau Reial también fue rehecho, con la adición de un piso que implicó, entonces, la edificación de la fachada situada sobre el porticado de esta vía. Del edificio primitivo sólo queda parte del piso principal, concretamente la correspondiente al cruce de la calle de Palau Reial. Era la zona que acogía, además de diversos salones, el salón de fiestas, de obligado mantenimiento.
Al finalizar su construcción, en 1918, el nuevo edificio se caracterizaba, en cuanto al conjunto exterior, por lo siguiente: la fachada principal constaba de planta sobre la que se situaban una cornisa y dos pisos, el último con función de ático. Abierta a la calle de Conquistador y asentada sobre un basamento condicionado por el desnivel del terreno, se dividía en tres cuerpos: el central era el dominante y de proyección vertical -en oposición a los laterales, que se extendían en sentido horizontal- que, además, se encontraba metido hacia dentro en relación al plano general de la fachada. El cuerpo central era potenciado como eje con otra serie de recursos entre los que se encontraba el de su acabado curvilíneo, y con el desarrollo y tratamiento específicos que presentaban la serie de aperturas, sobretodo en cuanto al portal de entrada, a la triple balconada del piso y a la ventana tripartida del ático. El escudo de la ciudad y la inscripción de la propiedad originaria, "Círculo Mallorquín", se conserva todavía en el remate. La nueva propiedad se ha constatado sobre el dintel del portal: "Parlament".
El uso del orden jónico que definía el interior ya estaba aquí presente, así como los materiales, es decir, la piedra de marés local como material básico y el mármol, reservado para elementos concretos, como ocurría en los soportes.
En cuanto a la fachada de la calle Palau Reial, el acceso porticado data de la segunda mitad del siglo XIX. Madorell, después de la superposición de un piso a la altura originariamente existente, la adecuó al ritmo compositivo de la fachada principal con los correctivos correspondientes como, por ejemplo, los derivados de la existencia lateral de la entrada y de la mayor sobriedad que este frente tenía que mantener.
Interiormente, cabe destacar la organización de la planta noble a partir de un vestíbulo amplio, configurado por soportes marmóreos monumentales de morfología jónica. Quedaba así realizada la tipificación del ?orden" que se había de reiterar con muy ligeras variantes y en mármol o en piedra de marés en todo de edificio. El vestíbulo comprendía todo lo que era originariamente el antiguo patio y articulaba en su alzado tanto la columnata de la planta como la galería del piso y se cubría con una claraboya acristalada con estructura de hierro, material éste último usado en la viguería, nunca visible. La comunicación del vestíbulo con el resto de plantas se establece a través de escaleras tanto de descenso como de ascenso. En esta última se concentró la mayor espectacularidad: en posición lateral y curva, con una barandilla metálica en sustitución del mármol programado inicialmente, que responde, tanto estructuralmente como ornamentalmente a los prototipos franceses de la segunda mitad del siglo XVIII.
El llamado Salón Montenegro, en alusión al autor que hizo la decoración y denominación aún vigente a pesar de haberse convertido en Sala de Presidencia, es la pieza más representativa de esta planta. No ha variado el aspecto desde la fecha en que fue terminada, en 1919, es decir, prácticamente en la época en que la reforma se dio por finalizada. De proporciones rectangulares y cubierta por un techo plano pintado, presenta un friso superior también pintado al óleo sobre tela. Exaltación idílica del hombre y el paisaje mallorquín: los orígenes de la economía insular, agrícolas y marítimos, se desarrollan introducidos y ambientados en una convivencia harmónica entre hombre y entorno natural. Su autor, el pintor mejicano Roberto Montenegro, fue uno de los que descubrieron Mallorca en el círculo del pintor catalán Anglada Camarassa y de los que se instalaron aquí, generalmente procedentes de París, en los años de la primera guerra mundial.
La planta principal, en el cruce abierto a la calle Conquistador respondía a la nueva creación de Madorell. Tal y como pasa con el piso elevado sobre la calle de Palau Reial en el que destaca la biblioteca, en la actualidad y desde 1989 ha sido ampliada en un tramo. En esta planta, Madorell reestructuró, en la parte actualmente conservada del edificio preexistente, la mayoría de las antiguas estancias, las más representativas de las cuales adquirieron el revestimiento de parquet. Si bien la reforma del edificio se dio por concluida en 1918, fecha en la cual en líneas generales el ornamento interior de los nuevos espacios que ésta originó también se había acabado, en 1922 se proyectaba intervenir en el ornamento de algunos salones
Por los datos que tenemos, creemos que se trataba de una actualización de las "viejas" decoraciones. En esta línea, se situaban los nombres de Tito Cittadini y de Francesc Bernareggi, como Montenegro, de procedencia latinoamericana y cercano, el primero, a Anglada. No sabemos si el primero de dichos pintores llegó a concretar algún proyecto. Sí que lo hizo Bernareggi mediante dos diseños para el salón verde inspirados "en el estilo mallorquín combinado con el estilo Imperio o el de Regencia" y que afectaron incluso hasta el mobiliario.
La actuación más importante en el edificio desde que se concluyó ha sido llevada a cabo a raíz de la instalación del Parlament de les Illes Balears ya que, entre tanto, conoció pocas reformas y fueron, además, muy concretas. A parte de esto, la habilitación del recinto al uso actual ha respetado la fisonomía y tenido en cuenta su recuperación. Lo que en un tiempo fue sede y espacio urbano burgués ha logrado, de esta forma, sobrevivir.